L.C.D.A.

enero 22, 2008

Agua, Tierra, Viento y Fuego

Filed under: Ecología — tale0 @ 4:02 am

 

LA ERA DE LAS CONSECUENCIAS

Cuando algo nos estorba, lo más cómodo para deshacerse de ello es enterrarlo o partirlo en trozos muy pequeños y escamparlo por todas partes. De esa forma dejamos de verlo y nos da la impresión de que no existe.

Y así hemos dejado los cuatro elementos en que los antiguos creían que se formaba el mundo:

AIRE: Lo que está peor. Seguramente la amenaza más cercana por la abundancia de los gases de efecto invernadero. El pasado mes de Noviembre marcábamos 384 partes por millón, por 284 a principios de la revolución industrial.

 Las burbujas de aire fósiles de los hielos antárticos nos dicen que jamás en los últimos 10.000 años se han superado las 300 partes por millón (aunque eso sea discutible ya que podría haber habido reacciones de descomposición del CO2 dentro de esas burbujas).

Lo cierto es que las moléculas de CO2  (y también los otros gases de efecto invernadero) absorben la radiación térmica y retienen en forma de energía cinética los rayos solares aumentando la temperatura media del aire. Responsables número uno del efecto invernadero.

AGUA: El origen de la vida y el 90% del contenido de nuestro propio cuerpo. Un elemento cada vez más escaso.

 El acceso al agua potable se tiene que contemplar como un derecho básico del ser humano y actualmente se cifra en una cuarta parte el número de seres humanos que no tienen un acceso fácil.

La sobreexplotación industrial y agrícola hace que cada vez llegue menos agua potable a la desembocadura de los ríos, siendo bastante probable que a la próxima generación haya que explicarle que antiguamente hubo un tiempo en que los ríos desembocaban en el mar.

 

TIERRA: El cambio en el uso de la tierra comenzó con la invención de la agricultura y ha ido acelerado hasta nuestros tiempos.

Es sobre todo deforestación. La quema de bosques para darle uso agrícola, ganadero o industrial al terreno. Hasta hace algo más de un siglo fue el primer motor de desestabilización ecológica así como el principal generador de gases de efecto invernadero.

 

 

 

FUEGO:  Nuestra ansia insaciable de consumo de energía nos a llevado a utilizar intensivamente todos los recursos a nuestro alcance y muy especialmente las gigantescas reservas de carbono fósil.

La consecuencia es el lanzamiento de enormes cantidades de carbono en forma de gases de efecto invernadero.

 

 

 

Primero fue tiempo de causas. Ahora nos toca vivir la era de las consecuencias.Y las consecuencias están a la vista.

El panorama está claro, pero ¿cuál es la salida?

Me pregunto si desgraciadamente necesitamos de una catástrofe.

Una gran catástrofe metereológica que nos abra los ojos. Me refiero a algo que nos afecte de verdad en la comodidad de nuestro primer mundo, nada de unas inundaciones en Bangladesh que no interesan a nadie.

Las cosas que pasan:

El pasado día 16 de Noviembre el huracán Sidr provocó una elevación de cinco metros en el nivel del mar en Bangladesh causando más de mil muertes sólo el primer día. Ninguno de los periódicos de tirada nacional consideró el suceso lo suficientemente importante como para llevarlo a la portada. El periódico que suelo comprar repartía su portada entre “Sonsoles Espinosa esposa del presidente del gobierno ensaya con la coral de El Liceu” y “El Parlament solicita la dimisión de la ministra de fomento”. 

La noticia de Bangladesh no aparecía hasta la página 11.

Es lo que hay.  

Algo así como la inundación de la parte baja de Manhattan o el derrumbe de los diques holandeses que contienen el mar del Norte. Un Pearl Harbour con miles de víctimas en el primer mundo que nos saque de este estado de contemplación y acusaciones mutuas. De discutir sobre si son galgos o podencos. Que nos haga conscientes de que estamos en guerra. Aunque no lo parezca. En una guerra a vida o muerte por nuestra supervivencia y la del planeta y en la que, como en todas las guerras, las reglas del juego y las comodidades que conocemos ya son parte del pasado.

 Desgraciadamente tengo la impresión de que sólo seamos capaces de entender este tipo de mensajes. El resto serán únicamente el esfuerzo voluntario de gentes de bien ahogado en un mar de codicia, miopía y egoísmo.

El huracán Katrina del 2005 se pareció bastante a eso. No sólo por la inundación de la parte antigua de Nueva Orleans (que realmente se debió más al desastroso estado de mantenimiento de la obra civil de contención del lago Pontchartrain como por las veinte de plataformas petrolíferas arrancadas de sus posiciones en el golfo de Méjico para ser hundidas o arrojadas a la costa. Fue esto último lo que hizo sonar por primera vez en la historia la voz de alarma en el ultraconservador y reaccionario Instituto Americano del Petróleo. “¿Qué está pasando? ¿Mirad a ver qué coño hace esa marioneta que tenemos en la Casa Blanca?.

Necesitamos cambiar las reglas del juego. La implicación del poder político es fundamental. Al menos el de los países superdesarrollados. Mientras contaminar sea más barato que no contaminar los únicos avances posibles estarán en los muy limitados esfuerzos de la gente solidaria y de buena voluntad. Pero eso por sí sólo es insuficiente.

Vivimos en un sistema capitalista de libertad de mercado que parte del supuesto de que los recursos inmediatos son escasos pero cree que los recursos a largo plazo y por tanto las posibilidades de crecimiento económico de los países y las empresas son ilimitados.

Error garrafal.

A largo plazo los recursos son limitados porque la capacidad de la atmósfera, de los océanos y del terreno para absorber los residuos que no queremos ver son limitados.

Nos guste o no, contaminar por encima de unos ciertos límites no es soportable y la única solución posible está en integrar exactamente eso en la ecuación del capitalismo.

Kioto fue un primer paso en esa dirección, pero aún queda mucho camino por andar y eso no se consigue con lamentos o buenas intenciones  sino mediante actuaciones, leyes, normas e impuestos que den el auténtico valor a lo que realmente lo tiene.

Sirva de ejemplo una industria del automóvil que no ha comprendido que su papel es la de proporcionar medios de transporte adecuados en lugar de vender status. Otra cosa no tiene cabida en el único futuro posible.  Y eso sólo será factible en el momento en que nos demos cuenta de la importancia real de este problema.

Una vez fijadas las nuevas reglas hay que confiar en la capacidad de desarrollo y de invención de la gente. Está claro que somos demasiados para volver a una posición de no influencia en el entorno natural. Eso sólo era factible en la época de las sociedades cazadoras-recolectoras y se perdió de raíz con la invención de la agricultura.

No nos queda más remedio que gestionar bien la naturaleza. Estructurar un desarrollo sostenible (lo que significa, dejar el entorno a los que nos siguen al menos en el mismo estado en que lo encontramos nosotros). 

La buena noticia es que técnicamente cambiar esta situación está a nuestro alcance y ni siquiera es difícil. Además, si realmente existe un recurso ilimitado a largo plazo es el ingenio.

Si bien es cierto que colectivamente nos comportamos como un hatajo de cretinos absolutos, también es cierto que en el plano individual somos tremendamente espabilados para defender nuestros intereses directos.

 

 

Hay que conseguir que esos intereses estén en línea con la defensa del medio ambiente. Está claro que muchas cosas deben cambiar en el terreno del consumo, del transporte y del uso de la energía. Que nuestra vida no va a ser tal y como tal vez la habíamos imaginado, pero lo importante es que sea vida al fin y al cabo. Y eso es lo único que realmente cuenta.


Bienvenidos a la era de las consecuencias.


PS: Durante las próximas semanas voy a andar perdido por el Imperio del Mal, por lo que posiblemente no haya actualizaciones.

 

octubre 26, 2007

Mis 22 kilos

Filed under: Ecología,Rabia — tale0 @ 7:38 pm

Los secuestradores de carbono

  

Empecemos por lo evidente. Cada vez hay más dióxido de carbono en el aire.

La prueba más clara está en examinar registros fósiles como éste:

 

Está claro que en partes por millón, y año a año cada vez hay más. Cualquiera puede darse cuenta, incluso a ciertas personas hasta sus primos podrían confirmárselo.

¿Y qué más da que cada vez haya más dióxido de carbono en el aire?

Pues que teóricamente cuanto más de este gas exista en la atmósfera mayor cantidad de rayos solares retiene ésta. Es el célebre efecto invernadero y, también teóricamente, eso causa una subida general de la temperatura. Es el famoso cambio climático.

Realmente hay seis gases que tienen una incidencia importante en ese fenómeno, pero el CO2 es de lejos el más abundante de todos. Para simplificar se suele hablar sólo del CO2 o a veces del "CO2 equivalente", que consiste en rehacer todos los cálculos de los seis gases y echar la culpa de todo al CO2 aumentando ficticiamente su contenido en los informes.

Bien, ¿y de dónde sale todo ese anhídrido carbónico, y por qué cada vez hay más en la atmósfera?

El CO2 o anhidrido carbónico está formado por la unión de dos de los componentes más abundantes en la superficie de la tierra: el oxígeno y el carbono.

Habitualmente se forma al quemarse los átomos de carbono que están en la mayoría de los combustibles. Así es que producimos CO2 cuando:

  • estamos echando la siesta y respiramos.
  • vamos en coche o en avión.
  • encendemos la luz o consumimos la mayoría de los tipos de energía.
  • fabricamos cualquier cosa.
  • generamos desperdicios, que luego se suelen incinerar.
  • etc,etc…

Es decir, que es dificil pasar ni que sea un momento sin ir liberando CO2 a la atmósfera.

 

 

Sin embargo, no todo ha de ser nefasto y hay una serie de mecanismos que utilizan ese CO2 que hay en el aire para sus propósitos.

Las plantas para crecer necesitan carbono que toman directamente del aire. El suelo y sobre todo el mar disuelve en su interior enormes cantidades de dióxido de carbono como si fuera una descomunal gaseosa.

A todos estos mecanismos se les conoce como sumideros de carbono.

Está claro que a más mecanismos de emisión, más gases efecto invernadero irán a parar al aire. Al mismo tiempo cuanto más sumideros activos y mecanismos de fijación del carbono existan, más limpia quedará la atmósfera de esos gases.

Como si de una cuenta bancaria se tratase.

Actualmente, se estima que en el mundo se están liberando a la atmósfera cada año 6,5 mil millones de toneladas de carbono por la quema de combustibles.

Un país desarrollado como España contribuye a ello con 356 millones de toneladas al año (algo más del 5% del total), lo que significa que cada día enviamos al aire casi un millón de toneladas. O lo que es lo mismo, cada uno de nosotros genera cada día de promedio unos:

22 kilos de carbono quemado.

22 kilos de carbón!. Una mochila llena cada día. Usado en transportes, fabricación de cosas, embalajes, desperdicios, incendios y no sabemos cuantas cosas más.

y… 22 kilos ¿es mucho? ¿es poco? ¿afecta mucho? ¿afecta poco?

Veamos,….

Las cuentas son las siguientes (dado que cada vez que se emite o se captura CO2 no se realiza ningún apunte contable las cifras varían según los autores y los estudios, así como el momento en que fueron hechos. Sin embargo los tiros van más o menos por ahí):

Las reservas de distribución del carbón en la biosfera se estiman en (miles de millones de toneladas): 

Atmósfera 750
Bosques y suelos 2.000
Biosfera marina 1.000
Disuelto en el océano 38.000
Reservas fósiles:
Carbón 8.000
Petróleo 1.000
Gas Natural 1.000
TOTAL 51.750

 

 

Y al hacer cuentas de lo que va a parar de un sitio a otro descubrimos que igual que en los grandes affaires económicos, aquí también hay un agujero.

Alguien se está llevando carbono.

Cuentas:

         Combustibles fósiles quemados   6.500 millones de toneladas

+ Cambio de uso del suelo (deforestación)  2.200 millones de toneladas

–    Disuelto en sumideros (mar, plantas, etc) 2.400 millones de toneladas.

=   6.300 millones de toneladas que deberían aumentar cada año.

Sin embargo, afortunadamente la concentración en la atmósfera está aumentando sólo a razón de  3.400 millones de toneladas anuales.

Es decir que hay algún efecto de origen desconocido (unidentified sink en el gráfico) que está capturando enormes cantidades del dióxido de carbono atmosférico y fijándolo.

Cuál es este sumidero desconocido y cómo funciona es uno de los grandes misterios para los especialistas existiendo múltiples teorías y líneas de investigación.

Está claro que el hecho de que exista este mecanismo es una suerte. Juega a nuestro favor. Pero también es cierto que es tremendamente inquietante no conocer de qué se trata ni si debido a algún cambio de condiciones (aumento de temperatura, factores biológicos, etc..) puediera alterarse agravando aún más el problema de la atmósfera.

Especialmente preocupante es el hecho de que la mayor parte del CO2 de este mundo (40 billones de toneladas)  esté disuelto en el océano con perspectivas de ganar algunos grados de temperatura media. ¿Qué pasa cuando se caliente el agua con gas?. Pues que ésta libera parte del gas. Mejor ni pensarlo.

Por último otro elemento llamativo de toda esta maraña de datos es la gran importancia que tiene el uso del suelo como fuente de gases de efecto invernadero. Ya sea por la destrucción, quema y reconversión de bosques como por las actividades ligadas a la agricultura intensiva en los suelos deforestados.

 

 

Hasta bien entrado el siglo XX (y desde la invención de la agricultura) fue el principal elemento liberador de gases de efecto invernadero, a pesar de lo avanzado de la revolución industrial, e incluso en nuestros días es responsable de un 25% del fenómeno.

Al fin y al cabo, la contaminación no lo es tanto por la existencia de sustancias contaminantes como por la acumulación de sustancias normales en el lugar donde no deberían estar.


Enlaces

http://movimientoclima.org/ 

http://www.whrc.org/carbon/missingc.htm

http://www.whrc.org/carbon/index.htm

http://www.movimientoclima.org/documentos/documentacion/Emisiones%20CO2%201990.2006%20CCOO.pdf

http://www.movimientoclima.org/documentos/documentacion/Inventario%20Emisiones%20GEI%20España%201990-2005.pdf

http://www.nature.com/climate/2007/0708/full/climate.2007.35.html

http://en.wikipedia.org/wiki/Kyoto_Protocol#Description

http://www.truehealth.org/climref3.html

http://whyfiles.org/shorties/102carbon_cycle/index.html 

marzo 30, 2007

Pax Viridans

Filed under: Ecología,Rabia — tale0 @ 6:35 pm

La Paz Verde

 ¿Dónde encontraremos mejor combatiente que un pacifista?

Bruno Perramant rel 2.0

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